Las universidades, ante la IA: prefieren no adaptarse

Fuentes: Universities would prefer not to.

La autora, académica y antigua gestora universitaria, sostiene que la educación superior está perdiendo el tren de la inteligencia artificial. Cuatro años después de la irrupción de ChatGPT, las universidades siguen enfrascadas en debates sobre atletismo, diversidad ideológica o financiación federal, mientras la frontera de la IA se desarrolla fuera de sus campus.

Los datos respaldan su tesis: más del 90 % de los modelos de IA destacados de 2025 proceden de la industria (GPT-5, Gemini 3, Claude Opus 4.5, Grok 4, Llama 4, DeepSeek-V3.2, Qwen 3, Kimi K2), y la capacidad de cómputo global crece a un ritmo de 3,3 veces anuales. Diez universidades neoyorquinas tardaron dos años y 340 millones de dólares en reunir unos 400 GPUs; xAI levantó 100.000 en 122 días y un centro de Abilene (Texas) alcanza ya los 500.000.

La columna compara la situación con la postura del Post Office victoriano, que retrasó la adopción del teléfono por proteger a sus mensajeros. Frente a China —donde la formación de investigadores se alinea con objetivos nacionales y más del 70 % de los talentos repatriados se quedan—, las universidades estadounidenses carecen de influencia sobre el ritmo de la IA. La autora pide a las instituciones que reorienten su modelo de negocio hacia la preparación profesional real, como ya hacen con el deporte, antes de que la irrelevancia sea irreversible.