Las tormentas y el cambio climático amenazan con más caos aéreo en Europa

Fuentes: Flyers might have to face more disruption with hotter skies

Unas 900 operaciones entre los aeropuertos de Heathrow y Gatwick se retrasaron o cancelaron el pasado junio cuando tormentas eléctricas bloquearon el espacio aéreo del sur de Inglaterra, en plenas vacaciones de verano. El incidente, que dejó a miles de pasajeros varados durante horas, ha reabierto un debate sobre la vulnerabilidad del sistema aéreo europeo ante el cambio climático.

Tim Atkinson, piloto retirado y consultor de riesgos aeronáuticos, advierte de un escenario en el que los cuatro aeropuertos londinenses —Heathrow, Gatwick, Luton y Stansted— quedasen simultáneamente inoperativos por tormentas, lo que obligaría a decenas de aviones a buscar aterrizaje alternativo con reservas de combustible menguantes. La Met Office británica confirma que, aunque el número total de tormentas podría no aumentar, las que se formen serán más intensas, ya que un atmósfera más cálida retiene cerca de un 7% más de humedad por grado.

Para los controladores de NATS en Swanwick (Hampshire), estas células tormentosas son una preocupación constante: reducen el espacio aéreo útil y obligan a desvíos tardíos que consumen más combustible. Los radares meteorológicos a bordo detectan células a 320 millas náuticas, pero el carácter "táctico, no estratégico" de esos sistemas impide la planificación a largo plazo.

El ex ejecutivo Andrew Charlton, de la consultora Aviation Advocacy, considera bajo ese riesgo y recuerda la capacidad de reacción del sector. Aun así, si los retrasos por tormentas se vuelven habituales, las aerolíneas deberán cargar más carburante de forma sistemática, lo que elevará costes y, previsiblemente, tarifas para los pasajeros.