Un ensayo de 30 meses y 5 millones de libras, bautizado Operation Blue Skies, probará si la inteligencia artificial puede ayudar a los aviones a esquivar las estelas de condensación (contrails) que contribuyen al calentamiento global sobre el Atlántico Norte. El proyecto reúne al Gobierno británico, Google, la Met Office, NATS (proveedor de control aéreo) e investigadores académicos, y se centrará en el espacio aéreo oceánico de Shanwick, responsable de aproximadamente el 5% del calentamiento global atribuible a las estelas.
Las estelas se forman cuando el escape caliente de los motores se encuentra con aire frío a gran altura; en condiciones de humedad y bajas temperaturas, los cristales de hielo se expanden y atrapan calor. El responsable técnico de Google, Paul Hodgson, estima que estas estelas explican cerca de un tercio del calentamiento climático ligado a la aviación. Google analizará imágenes satelitales y datos de vuelos para predecir dónde se formarán estelas, y esa información se transmitirá a NATS para que los controladores ajusten la altitud de los aviones, normalmente unos 600 metros.
El Departamento de Transporte aporta 2,65 millones de libras y Google 1,4 millones. Las pruebas se realizarán en tardes y noches de los inviernos 2026-27 y 2027-28, con unos 10.000 vuelos previstos, de los cuales solo una minoría tendrá que desviarse. Hodgson sostiene que la penalización extra de combustible (menos del 1%) es muy inferior al beneficio climático de evitar una estelas cálida; ensayos previos lograron reducir entre un 60% y un 70% la formación o el efecto de las estelas. El ministro de Aviación, Keir Mather, calificó el proyecto como pionero mundial.
