Las patentes sobre semillas ahogan la competencia y encarecen los alimentos

Fuentes: Everyone pays the price as patent holders on seeds stifle innovation

Estados Unidos es uno de los pocos países que permite a las empresas patentar variedades vegetales, lo que ha permitido a un puñado de corporaciones controlar el mercado de semillas y sofocar la competencia. El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) estima que dos empresas concentran más del 70% de las ventas de semillas de maíz y soja en el país, mientras que las cuatro mayores acaparan cerca del 94% del mercado de semilla de algodón. En mayo de 2026, en un escrito judicial presentado en un litigio entre dos compañías semilleras, el Departamento de Justicia concluyó que las patentes sobre semillas están obstaculizando la competencia y la investigación en el sector agrícola.

Investigadoras especializadas en mejora vegetal y política de semillas explican que, cuando las grandes firmas ejercen sus patentes, los criadores públicos y las empresas pequeñas, con menos recursos legales, desisten de investigar y desarrollar nuevas variedades aunque sus trabajos puedan ser legales. La falta de competencia permite además a las compañías dominantes —no siempre estadounidenses— captar los subsidios agrícolas que el Congreso concibió para apoyar a los agricultores, y que terminan engrosando los beneficios de accionistas y ejecutivos. Históricamente, los agricultores guardaban, intercambiaban y replantaban sus semillas cada temporada, generando una diversidad de cultivos adaptados a cada territorio; en los años setenta, la mayor parte de la mejora vegetal se realizaba en centros públicos. La concentración actual del sector ha supuesto un cambio drástico en la propiedad y el uso de las semillas.