Las pantallas en la primera infancia se asocian con un peor rendimiento académico años después

Fuentes: Screen viewing time from age 1 to 8 years and subsequent academic performance and working memory

Un estudio longitudinal de la cohorte Growing Up in Singapore Towards healthy Outcomes (GUSTO), publicado en World Journal of Pediatrics, ha analizado la relación entre el tiempo de exposición a pantallas entre el primer año de vida y los ocho años, y el rendimiento académico y la memoria de trabajo medidos a los nueve y a los diez años y medio. La muestra incluyó a 502 niños y niñas participantes en una cohorte de nacimiento singapurense; los padres refirieron las horas diarias de pantalla a los 1, 1,5, 2, 3, 6 y 8 años, mientras que personal de psicología entrenado aplicó pruebas estandarizadas (Wechsler Individual Achievement Test y Letter-Number Sequencing) a los 9 y 10,5 años. La media de exposición pasó de 2,1 horas diarias al año de vida a 3 horas diarias a los ocho años. Tras ajustar por variables relevantes, las asociaciones más robustas aparecieron en las edades más tempranas: cada hora adicional de pantalla al año se asoció con 1,47 puntos estándar menos en rendimiento académico a los 9 años; a los 1,5 años y a los 6 años también se mantuvieron asociaciones significativas, aunque de menor magnitud. La memoria de trabajo a los 10,5 años mostró un patrón parecido, con efectos negativos significativos a los 1 y a los 6 años. Los modelos de exposición acumulada a lo largo de la infancia se asociaron de forma consistente con menor rendimiento académico, aunque no con la memoria de trabajo. Los autores concluyen que los primeros años de vida parecen ser el periodo más sensible a los efectos de las pantallas sobre el aprendizaje escolar, en línea con las recomendaciones de la OMS para menores de cinco años.