Las salidas a bolsa de compañías energéticas acumulan 12.600 millones de dólares en la primera mitad del año, el mayor volumen semestral desde la burbuja puntocom de 1999 y el más alto registrado en un primer semestre, según Dealogic. La cifra casi triplica los 4.300 millones recaudados en todo 2025.
El auge responde a la creciente presión que la inteligencia artificial ejerce sobre el suministro eléctrico. Un centro de datos enfocado en IA consume alrededor de 876.000 megavatios hora anuales, equivalentes al consumo doméstico de una ciudad como Glasgow o Salt Lake City. La consultora ICF proyecta que la demanda eléctrica estadounidense crecerá un 39 % entre 2026 y 2035, impulsada en gran medida por estos recintos.
Chris Dendrinos, analista de energía limpia en RBC, explicó que los inversores, tras apostar por fabricantes de chips como Nvidia, están ahora redirigiendo capital hacia las "palas y picos" del boom: generadores, redes e infraestructura de electrificación. Manish Kabra, jefe de estrategia de renta variable estadounidense en Société Générale, identificó la expansión de capacidad eléctrica, la relocalización industrial y la inversión en infraestructura para IA como sus asignaciones estratégicas centrales.
El gestor GMO lanzó esta semana un ETF de infraestructura eléctrica, y la empresa Standard Nuclear prevé debutar en bolsa en Estados Unidos a finales de julio, ejemplos del nuevo foco inversor.
