Las acciones de SpaceX cayeron este miércoles por debajo de los 135 dólares, el precio fijado para su salida a bolsa del pasado 12 de junio, en una jornada que marcó un punto de inflexión para la mayor oferta pública inicial de la historia. Tras tocar mínimos intradía cercanos a los 133 dólares, los títulos cerraron en 135,27 dólares, apenas por encima del precio de referencia, según datos recogidos por Los Angeles Times. La cotización representa una caída sostenida frente a los más de 200 dólares alcanzados en los primeros días tras el debut bursátil, cuando la capitalización de la compañía llegó a rivalizar con la de gigantes como Amazon y Microsoft.
La OPI de SpaceX fue, según Los Angeles Times, la mayor de la historia: recaudó 86.000 millones de dólares tras el ejercicio de la opción de sobreasignación por parte de los suscriptores, sobre una base inicial de 75.000 millones. En su punto más alto, la valoración bursátil rozó los 2,2 billones de dólares y convirtió brevemente a Elon Musk en la primera persona del mundo con un patrimonio superior al billón de dólares, una cifra que hoy se sitúa en torno a los 800.000 millones. El 7 de julio, la acción fue incorporada al índice Nasdaq-100 gracias a una modificación regulatoria que permite el ingreso de empresas solo 15 días después de su salida a bolsa.
Varios factores explican el retroceso. TechCrunch señala que únicamente el 4% del total de acciones de la empresa cotiza en el mercado, un flotante reducido que, combinado con la enorme atención mediática que recibe la compañía, genera volatilidad extrema en las primeras semanas de negociación. A ello se suma, según el mismo medio, un enfriamiento general de los valores tecnológicos en el último mes y una creciente prudencia de los inversores ante las promesas "de otro mundo" de Musk, incluyendo los planes de Musk de crear centros de datos orbitales alimentados por energía solar para procesar cargas de inteligencia artificial. Los bonos emitidos tras la OPI también acumulan pérdidas.
Desde una perspectiva más técnica, el portal Invezz advierte de un dato alarmante: SpaceX se ha convertido en la acción recién salida a bolsa más vendida en corto de Wall Street, con un interés short que alcanza el 28% del flotante. Esta estrategia de inversión se ve favorecida por una valoración estimada de aproximadamente 49 veces los ingresos esperados, considerada elevada incluso dentro del sector tecnológico. El artículo destaca que al menos el 20% de las acciones se liberará tras la publicación de los resultados del segundo trimestre, con todos los periodos de lockup expirando en diciembre, lo que podría añadir más oferta justo cuando la valoración luce más frágil.
Paradójicamente, la caída coincide con una fase de expansión agresiva para SpaceX. Según Los Angeles Times, la compañía anunció el mes pasado la adquisición de la startup de programación con IA Cursor por 60.000 millones de dólares, una operación prevista para cerrarse en el tercer trimestre. Además, Musk fusionó su empresa de inteligencia artificial xAI con SpaceX a principios de este año, y la entidad resultante ya alquila capacidad de cómputo a competidores como Anthropic y Google desde dos centros de datos terrestres.
Otro factor decisivo será el vuelo de prueba del Starship previsto para este jueves, el primero desde que un propulsor sufriera una falla en mayo. Se trata de una prueba relevante no solo por el desafío técnico, sino porque ambos componentes del cohete terminarán en una explosión sobre el Golfo de México al simular un aterrizaje, siguiendo la filosofía de "vuela, falla, corrige" de la compañía. La reacción del mercado al resultado de la prueba podría actuar como catalizador en un sentido o en otro: Invezz advierte que un éxito operativo o una guía financiera sólida podrían forzar a los inversores en corto a cubrir posiciones y provocar una revaluación brusca al alza.
Las implicaciones van más allá de SpaceX. TechCrunch subraya que la evolución de su cotización funciona como termómetro para las próximas salidas a bolsa de gigantes como Anthropic y OpenAI, ambas con trámites confidenciales iniciados. En este sentido, Los Angeles Times recuerda precedentes como Meta, cuyas acciones cayeron cerca de un 50% tras su debut en mayo de 2012 y tardaron más de 14 meses en recuperar el precio de salida. A pesar del golpe simbólico, la caída de SpaceX no implica, por ahora, un cuestionamiento estructural del negocio: Falcon 9 sigue dominando el mercado mundial de lanzamientos y Starlink se mantiene como el principal proveedor de internet satelital.
El futuro inmediato de SpaceX dependerá del equilibrio entre su agresiva estrategia de expansión en inteligencia artificial, la evolución de su programa Starship y la liberación gradual de acciones bloqueadas, todo ello bajo la atenta mirada de unos inversores que, por primera vez, comienzan a cuestionar si la valoración de la empresa está a la altura de sus ambiciones.
