La Comisión Europea ha presentado una reforma del régimen de comercio de emisiones (ETS) que ralentiza la reducción de los límites de gases de efecto invernadero para las empresas, en el marco de una revisión climática de gran alcance. El ejecutivo comunitario plantea que algunas industrias puedan obtener derechos de emisión hasta 2038, en lugar de 2034, siempre que se comprometan a invertir en descarbonización. La propuesta, calificada por el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, como un enfoque «más favorable para las empresas», debe aún ser negociada con los Estados miembros y el Parlamento Europeo, un proceso que podría prolongarse un año.
El texto mantiene el objetivo de recortar las emisiones de la UE un 90 % en 2040 respecto a 1990 y reduce la velocidad de descenso del techo anual de derechos: del 4,3 % actual a alrededor del 3,7 % a partir de 2031 y al 1,7 % desde 2036. También prevé mantener los permisos gratuitos hasta 2038, cuatro años más de lo previsto, y adelantar el 80 % de esos derechos gratuitos a las compañías que acrediten planes de inversión en descarbonización en Europa, entregando el 20 % restante tras verificar las inversiones.
La reforma responde a las críticas de varios Estados miembros —Italia ha calificado el ETS como un impuesto de facto que ha mantenido la energía artificialmente cara— y a la presión de países como Polonia, cuya ministra de Clima, Paulina Hennig-Kloska, anunció que seguirán negociando para suavizar aún más la norma. Los Verdes europeos, en cambio, rechazan el paquete: el eurodiputado alemán Michael Bloss advirtió de que las medidas provocarán «una contaminación climática gigantesca» y empeorarán la calidad de vida de las próximas generaciones.
