La Comisión Europea presentó este viernes una revisión del sistema de comercio de emisiones (ETS) que relaja las exigencias climáticas sobre la industria tras meses de presión de un grupo de países encabezados por Italia y los del Este, junto con el lobby empresarial. La propuesta reduce el Factor de Reducción Lineal del 4,3% anual vigente en 2024-2027 al 3,7% entre 2031-2035 y al 1,7% entre 2036-2040, lo que permitirá a las plantas industriales emitir más toneladas y durante más años.
La Comisión incrementará los derechos gratuitos para 14 sectores —sobre todo químicos y refinerías— en unos 4.000 millones adicionales para el periodo 2026-2030, y otorgará una flexibilidad valorada en 6.000 millones de euros para energéticas y combustibles. A cambio, las empresas deberán presentar un plan de descarbonización y solo recibirán el 20% restante de derechos tras demostrar reducciones reales, con una regla 80/20 que condiciona la ayuda a inversión efectiva en Europa.
El comisario de Clima, Wopke Hoekstra, reconoció que el enfoque es "más favorable a las empresas", aunque defendió que la condicionalidad garantiza que el dinero se invierta en descarbonización. La Comisión mantiene el objetivo de recortar las emisiones un 90% en 2040 y plantea una electrificación indicativa del 46% para esa fecha. El Banco para la Descarbonización Industrial dispondrá de 100.000 millones de euros, y los Estados deberán destinar el 50% de los ingresos del ETS a inversiones climáticas antes de 2030. Técnicos comunitarios reconocen que el horizonte de fin de los derechos de emisión podría retrasarse hasta 2046-2048.
