La UE obliga a etiquetar los contenidos generados por IA a partir del 2 de agosto

Fuentes: AI labels to be compulsory on authentic-looking content under EU rules, xataka.com, theverge.com

La Unión Europea ha hecho efectivo desde el pasado 2 de agosto el nuevo régimen de etiquetado obligatorio para los contenidos generados por inteligencia artificial, una medida recogida en el artículo 50 de la Ley de IA europea y diseñada para hacer frente a la proliferación de deepfakes y materiales sintéticos diseñados para parecer auténticos.

La normativa establece que cualquier imagen, vídeo, audio o texto creado o manipulado por sistemas de IA deberá incorporar dos elementos identificativos: una etiqueta visible comprensible para cualquier usuario y una marca técnica digital, conocida como watermarking, incrustada en el propio archivo. Esta doble capa de identificación busca que el origen artificial del contenido pueda verificarse incluso si la etiqueta visible es eliminada. La Comisión Europea ha diseñado unos iconos en blanco y negro de uso libre, aunque las empresas también pueden desarrollar los suyos propios siempre que cumplan la misma función informativa. La norma se extiende igualmente a los chatbots, que deberán advertir al usuario de que está interactuando con un sistema automático antes de continuar la conversación.

Los sistemas de IA nuevos que se introduzcan en el mercado europeo deben cumplir los requisitos desde este 2 de agosto, mientras que los modelos ya existentes dispondrán de un plazo adicional de cuatro meses para adaptarse. Las sanciones por incumplimiento pueden alcanzar los 15 millones de euros o el 3% del volumen de negocios global de la empresa infractora.

La decisión llega tras años de proliferación de deepfakes políticos de alto impacto. Entre los casos más citados figuran audios falsos atribuidos al líder opositor eslovaco Michal Šimečka en los que supuestamente conspiraba con un periodista para manipular elecciones, vídeos manipulados del presidente francés, Emmanuel Macron, bailando en una discoteca de los años ochenta, o grabaciones falsificadas del entonces líder del Partido Laborista británico, Keir Starmer, insultando a personal de su formación.

Para el eurodiputado verde Sergey Lagodinsky, uno de los negociadores de la Ley de IA, la medida trasciende la protección al consumidor y se sitúa en el terreno de la defensa democrática: hacer transparente la información sobre el origen artificial de los contenidos resulta imprescindible para preservar la autenticidad de los hechos en el entorno digital. En la misma línea se pronunció la comisaria europea de Política Tecnológica, Henna Virkkunen, al calificar la IA como una tecnología transformadora con beneficios extraordinarios, pero advirtió de que los modelos más avanzados generan riesgos de una escala completamente nueva. Para Europa, añadió, la Ley de IA supone un marco claro, basado en el riesgo y duradero, que ofrece certeza jurídica a los innovadores sin descuidar el interés público.

Sin embargo, la industria tecnológica ha expresado reservas significativas. La Computer and Communications Industry Association (CCIA) Europe considera que las directrices publicadas por la Comisión en julio han ampliado la definición de deepfake más allá de lo previsto en la Ley de IA de 2024, eliminando la distinción entre contenido engañoso y contenido meramente artificial. Según su responsable de política de IA, Boniface de Champris, esta interpretación provocará que casi todo quede etiquetado, equiparando un paisaje generado en un anuncio con un discurso político manipulado. De Champris advirtió además de un efecto análogo al de los banners de cookies: cuando las etiquetas están en todas partes, los usuarios dejan de percibirlas, lo que no protege a nadie y solo añade carga a la actividad comercial.

El sector tecnológico también señala que las principales plataformas ya cuentan con políticas de identificación de contenido sintético. TikTok obliga a sus creadores a etiquetar imágenes, audios y vídeos realistas generados por IA y afirma haber ayudado a marcar más de 3.000 millones de piezas. Google presentó en 2023 la herramienta SynthID, capaz de comprobar si una imagen ha sido generada por IA, y asegura haber aplicado marcas digitales invisibles a más de 100.000 millones de imágenes y a un volumen de audio equivalente a 60.000 años. Meta, propietaria de Facebook e Instagram, lanzó en 2024 políticas para identificar imágenes fotorrealistas generadas por IA y trabaja en estándares técnicos para detectar audio y vídeo sintéticos. Tanto Google como Meta, junto a más de 180 organizaciones, han firmado un código de práctica voluntario elaborado por expertos independientes bajo la supervisión de la Oficina de IA de la UE para facilitar el cumplimiento de las nuevas normas de transparencia.

El propio Lagodinsky restó peso a las quejas del sector y recordó que, en numerosas ocasiones, la industria protesta antes de la implementación de las normas para luego comprobar que la carga no resulta tan onerosa como temía y siempre encuentra una solución. Markus Reinisch, vicepresidente de Meta para políticas públicas en Europa, coincidió en la necesidad de evitar una proliferación descoordinada de etiquetas que termine abrumando a los usuarios y generando complejidad regulatoria innecesaria para los proveedores.

Queda por ver si el etiquetado masivo cumplirá su objetivo de reforzar la confianza ciudadana frente a la desinformación o si, como temen los críticos, acabará diluyéndose en el ruido visual de internet. La UE ha apostado por la transparencia como primera línea de defensa en un debate que apenas comienza.