La ‘trackflation’: por qué los jóvenes corredores baten récords a edades impensables

Fuentes: Elite Young Runners Are Becoming Freakishly Fast. Welcome to ‘Trackflation’

El mundo del atletismo juvenil acuñó un término para describir el vertiginoso descenso de marcas en categorías cada vez más tempranas: “trackflation”. En los New Balance Nationals de junio de 2025, más de un centenar de jóvenes superaron plusmarcas del campeonato, según Will Rodgers, exatleta de la Universidad de Alabama en Huntsville y copropietario de la empresa de coaching RunningLane. El fenómeno afecta a todas las distancias: una chica de Ohio de 12º grado corrió las 2 millas indoor en 9:37,15, batiendo un récord nacional de 2013; un chico de Texas de 10º grado registró 9,92 segundos en 100 metros, a una décima del récord universitario, y una novena de Georgia igualó el nivel de las mejores sprinters universitarias con 11,01.

El reportaje, firmado por un periodista de Wired que vio a su propio hijo superar marcas locales, viajó al East Coast International Showcase de Baltimore, donde el estadounidense Gunner Hammett, de 13 años y dos veces plusmarquista mundial de 800 metros, ganó con 1:57,75, lejos del 2:03,52 del californiano Henry Bartle, de 14. Hammett y Bartle son dos rostros de una generación que entrena con cargas de instituto desde octavo grado.

Detrás de la “trackflation” están el auge de los clubes de base, la migración de familias que abandonan deportes juveniles más politizados —como béisbol o fútbol— y la profesionalización del entrenamiento: clubes como Zephyrs Track Club (Chicago) o HP Distance (Indiana) admiten ya niños de 4 años, y la Youth Track Foundation de Portland tiene lista de espera. El cronómetro, sin jueces ni favoritismos, atrae a padres hartos de las dinámicas de los equipos selectivos, y los mejores infantiles llegan a la preadolescencia listos para absorber cargas que hasta hace ocho años reservaban a los mayores de instituto.