Un nuevo estudio publicado en Astronomy & Astrophysics cuestiona la idea predominante entre los astrofísicos de que la Tierra acabará engullida por el Sol cuando se convierta en gigante roja dentro de unos 5.000 millones de años. La investigación, basada en modelos mejorados de disipación de mareas y pérdida de masa estelar, señala que la pérdida de masa solar por vientos estelares superaría el efecto de frenado de las fuerzas de marea, lo que permitiría que la órbita terrestre se aleje progresivamente en lugar de espiralar hacia el interior de la estrella.
Los autores se apoyan también en observaciones de la gigante roja L2 Puppis, situada a unos 209 años luz, para estimar cuánta masa podría perder el Sol durante esa transición. Aun así, los propios investigadores advierten de que el destino final del planeta sigue siendo incierto: si la pérdida de masa resultara menor de lo calculado, las fuerzas de marea podrían imponerse y provocar la destrucción de la Tierra.
Para el resto del sistema solar, las previsiones son más claras. Mercurio y Venus serán engullidos por las capas externas del Sol, mientras que Marte migrará a una órbita más distante y sobrevivirá físicamente. En lunas como Europa y Encélado, el aumento de radiación podría fundir temporalmente sus cortezas de hielo y crear océanos de agua líquida, convirtiéndolas, al menos durante un tiempo, en sucesoras del planeta azul. La nota original proviene de WIRED Italia.
