La subida de la memoria RAM aleja a los makers de la Raspberry Pi y los empuja al ESP32

Fuentes: La crisis de la memoria ha disparado el precio de la Raspberry Pi: el cacharreo casero migra al ESP32

El encarecimiento de la memoria LPDDR4, vinculado a la presión que la inteligencia artificial ejerce sobre los centros de datos, ha disparado el precio de las placas Raspberry Pi: el modelo de 8 GB supera los 180 euros y el de 16 GB rebasa los 300. El CEO de la compañía, Eben Upton, reconoció en el blog oficial que ese tipo de memoria cuesta ahora siete veces más que hace un año, lo que ha obligado a aplicar tres subidas sucesivas a la Raspberry Pi 5 de 16 GB en apenas cuatro meses.

La escalada ha cambiado el cálculo de los aficionados al cacharreo. Una compra que antes era impulsiva y económica se ha convertido en una decisión en la que conviene ajustar la potencia a las necesidades reales. La propia Raspberry ha intentado contener el impacto potenciando las versiones de 1 y 2 GB, suficientes para muchos proyectos caseros.

En ese hueco ha irrumpido con fuerza el ESP32 de Espressif, un sistema en chip con CPU, SRAM, Wi-Fi y Bluetooth que se vende en placas de desarrollo por menos de diez dólares. Al no depender de memoria LPDDR, queda al margen de la tormenta de precios que afecta a la Raspberry y a buena parte de la industria, incluidos los teléfonos móviles. ESP32 no reemplaza a Raspberry Pi, porque su orientación al internet de las cosas y no a un equipo Linux completo es distinta, pero su bajo coste y su enorme flexibilidad lo han convertido en una alternativa muy atractiva para los makers, que cada vez dimensionan sus proyectos de forma más ajustada.