Valve ha confirmado oficialmente que su próxima consola Steam Machine se comercializará en dos versiones diferenciadas únicamente por la capacidad de almacenamiento: una con SSD de 512 GB y otra con SSD de 2 TB, sin que exista un modelo intermedio de 1 TB. Ambas compartirán idénticas especificaciones de procesador, tarjeta gráfica y memoria RAM, por lo que la diferencia entre ellas será exclusivamente de capacidad y, en consecuencia, de precio.
La distinción responde a una estrategia de segmentación: el modelo de 512 GB funcionará como versión más económica y el de 2 TB como versión prémium. Dado que un SSD PCIe M.2 de 512 GB ronda los 70-80 euros y uno de 2 TB se sitúa entre 220 y 240 euros, la diferencia de coste para Valve podría situarse entre 200 y 300 euros. Con ese margen, el precio de la versión básica se estima en 899-999 euros y el de la superior, en 1.199-1.299 euros.
En cuanto al hardware, la consola empleará un chasis cúbico de unos 16 cm, disipación silenciosa, Ethernet Gigabit, Wi-Fi 6E, Bluetooth 5.3, DisplayPort 1.4, HDMI 2.0, USB Type-C y cuatro USB Type-A, con fuente de alimentación integrada y SteamOS como sistema. La CPU, basada en Zen 5, ofrecerá 6 núcleos y 12 hilos con 16 MB de caché L3, mientras que la GPU RDNA 3 dispondrá de 1.792 shaders y 8 GB de GDDR6, un rendimiento inferior al de una Radeon RX 7600. Valve asegura que moverá juegos en 4K y 60 FPS con FSR, aunque en la práctica se trata de un equipo de gama de entrada pensado para jugar en 1080p. AMD confirmó que FSR 4.1 llegará a RDNA 3 en julio, lo que supondría una ventaja frente a PS5, limitada a FSR 3.
