El ensayo "La reserva de juicio" sostiene que la capacidad de juicio estratégico de las organizaciones se está agotando justo cuando la ejecución, gracias a la inteligencia artificial, se ha vuelto más barata y abundante. El texto, firmado por Shannph Wong, parte de una anécdota: un consejero delegado que, pese a haber multiplicado la velocidad de entrega de su compañía, solo logra un 6% más de ingresos frente al 30% prometido, y percibe un deterioro de la energía interna y la valentía de las decisiones.
El argumento central es que ejecutar siempre generó juicio como subproducto: al construir, equivocarse y revisar aparecía la intuición que después guiaba las decisiones. La IA ha acelerado eldelivery, pero también ha desplazado el peso del trabajo intelectual hacia la producción de opciones bien documentadas, con criterios evaluables y métricas. Cuando todo cabe en un marco, el criterio experto que no encaja en esos criterios deja de tener cabida, y los profesionales que lo atesoraban acaban marchándose.
El texto ofrece claves para replantear la cuestión: reintroducir la disidencia, aceptar que parte del valor aparece fuera de la optimización y diseñar procesos que no conviertan a los líderes ensellos de goma. La tesis final es que la ejecución ya no construye juicio; hay que alimentarlo de otra forma.
