Diversos estudios psicológicos desmontan la idea de que el esfuerzo y las horas extra garantizan el éxito profesional. La teoría del Intercambio Líder-Miembro (LMX), investigada desde los años 70, muestra que los jefes no tratan igual a todos sus empleados: quienes construyen una relación de confianza acceden a mejores evaluaciones, ascensos y progresión salarial, según análisis de la Universidad de Portland citados por Josephine Campbell.
El teletrabajo amplifica esta brecha. Según datos publicados por Euronews, los empleados que trabajan 100% en remoto tienen un 31% menos de opciones de ascenso y un 38% menos de probabilidades de recibir bonus, con el mismo rendimiento que sus compañeros presenciales. Un estudio de 2019 de la Universidad de California, recogido en Organization Science, atribuye esta diferencia al proximity bias o sesgo de proximidad: el 96% de los directivos reconoce que percibe más las contribuciones de quienes están físicamente en la oficina.
Además, un estudio de las universidades de Waikato y Bérgamo, publicado en Personnel Review, con 218 empleados y supervisores de una empresa japonesa, concluyó que quienes expresan sus opiniones en voz alta obtienen mejores valoraciones, aunque los autores advierten de que este factor no es extrapolable a entornos con fuertes dinámicas de poder. Por último, un informe de Deel con datos de más de un millón de contratos confirma que los trabajadores remotos hacen casi el doble de horas extra, pero siguen siendo menos propensos a ascender: el esfuerzo invisible no se traduce en reconocimiento.
