La red política pro-inteligencia artificial más grande de Estados Unidos, conocida como 'Leading the Future' (LTF), ha abandonado los comicios intermedios con un saldo de más de 20 millones de dólares y una lista de decenas de candidatos congresionales exitosos, pero su estrategia de influencia ha fracasado en sus objetivos principales. Según reportes de Wired y TechCrunch, la red, que contaba con un presupuesto inicial de 100 millones de dólares respaldado por figuras clave de Silicon Valley como Andreessen Horowitz, Palantir y OpenAI, no logró moldear la legislación ni intimidar a los legisladores como prometió. En su lugar, la estrategia de apoyar a candidatos 'seguros' resultó en un juego de influencia que no logró detener el creciente escrutinio regulatorio sobre la IA.
El desarrollo de la campaña revela una estrategia dividida. Por un lado, la red invirtió 26 millones de dólares en gastos independientes en las primarias, pero redujo drásticamente sus gastos en la elección general, concentrándose en carreras seguras. Por otro lado, en las carreras de riesgo, los resultados fueron mixtos. En Carolina del Sur, Darline Graham, hermana del senador Lindsey Graham, perdió la elección senatorial con el 46,5% de los votos, a pesar de recibir más de 2 millones de dólares de American Mission, el brazo republicano de LTF. En Montana, Aaron Flint, un veterano retirado, cedió ante su oponente demócrata Sam Forstag, quien contó con el apoyo de figuras progresistas como Alexandra Ocasio-Cortez. En Carolina del Norte, Laurie Buckhout, una exoficial del ejército, perdió la primaria contra el demócrata Don Davis, quien ganó gracias al apoyo de Guardrails Alliance, otra red de seguridad de IA. Sin embargo, Jared Moskowitz, demócrata de Florida, logró su reelección gracias al apoyo de Think Big, el brazo demócrata de LTF.
El análisis de las fuentes sugiere que la estrategia de LTF se vio comprometida por la percepción de cronyismo y la falta de transparencia. Sacha Haworth, del Tech Oversight Project, critica la red por usar su poder financiero para 'asustar' a los legisladores, intimidándolos para que no se atrevieran a regular la industria. Esta postura se contrasta con la de los grupos de seguridad de la IA, como Public First, respaldado por Anthropic, que invirtió 15 millones de dólares para apoyar a Alex Bores, un ingeniero de Palantir, en una carrera que se convirtió en una guerra de proxies entre filosofías de IA. Aunque Bores no ganó, su candidatura aumentó el perfil de la seguridad de la IA. Además, las encuestas de salida de NBC mostraron que el 56% de los votantes consideró que la IA y los centros de datos jugaron un papel 'importante' en su voto, lo que sugiere una mayor conciencia pública que la red no logró capitalizar.
En conclusión, los midterm han marcado un punto de inflexión. La red pro-IA ha demostrado que, aunque puede financiar campañas, no puede imponer su agenda regulatoria. Los votantes han mostrado una profunda desconfianza hacia la tecnología y el cronyismo en Washington. Con los comicios terminados, Silicon Valley se prepara para un 'reconocimiento' sobre su poder. Los demócratas han prometido llevar a los jefes de Big Tech al Capitolio para audiencias, y el senador Ron Wyden ha anunciado la posibilidad de emitir citaciones, señalando un cambio de tono hacia una regulación más estricta y transparente. La red LTF, con sus 20 millones de dólares restantes, debe ahora navegar un nuevo escenario donde la presión regulatoria y la escrutinio público son más fuertes que nunca.
