La plataforma 'Menys Turisme, Més Vida' ha respondido a la polémica por su manual de acción contra la turistificación con un comunicado en el que defiende la acción directa no violenta y rechaza haber promovido la violencia física. La organización, autora del documento que propone actuaciones como pintadas, bloqueo de cerraduras con silicona o lanzamientos de pintura contra objetivos turísticos, enmarca estas prácticas en la tradición de movilización ecologista y cita como precedentes la ocupación de sa Dragonera o las protestas contra proyectos urbanísticos en la costa mallorquina.
El texto sostiene que 'la violencia' se ejerce 'desde arriba' mediante la destrucción del territorio, la expulsión de vecinos por el alza de los alquileres, la imposibilidad de acceder a una vivienda y la sobreexplotación de recursos naturales. Tras las críticas del sector político y empresarial —la Delegación del Gobierno anunció que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad investigarán los hechos constitutivos de infracción o delito y el Govern balear del PP calificó el manual de 'incitación a la violencia'—, la plataforma acusa de querer 'tergiversar' el contenido y 'deslegitimar' al movimiento.
Según 'Menys Turisme, Més Vida', la difusión del manual responde a la 'nula actuación institucional' ante las consecuencias de la turistificación y a la ausencia de respuesta institucional a sus propuestas. La organización aclara que el documento no está vinculado a la manifestación del 26 de julio en Palma contra la masificación turística, a la que sí llama a sumarse, y que llega después de la cadena humana del pasado fin de semana en Es Trenc y de otras protestas recientes en Baleares.
