La Organización Meteorológica Mundial (OMM) previó con una probabilidad «casi del 100 %» que el actual fenómeno de El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027, en una actualización publicada el jueves que la agencia de clima de la ONU describió como la más rotunda de su historia. El organismo atribuyó esa certeza al «fuerte consenso» dentro de su amplia red científica. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que «El Niño se está superdimensionando ante nuestros ojos» y que la ciencia «no deja margen de duda: el planeta navega en aguas inexploradas». Los pronósticos actuales apuntan a que será el El Niño más intenso de la historia reciente, impulsado por temperaturas de la superficie marina en el Pacífico tropical oriental muy por encima de la media. Este episodio, sumado al calentamiento de origen humano, podría elevar la temperatura media global hasta convertir 2026 en el año más cálido registrado y empujar a 2027 aún más arriba. La OMM recordó, además, que el mundo probablemente superará los 1,5 °C de calentamiento en los próximos años, según un informe paralelo publicado esta semana. Entre los impactos ya visibles se encuentran el verano más caluroso de la historia en Estados Unidos, la sequía que ha obligado a Puerto Rico a racionar el agua, la caída del caudal del Nilo en Sudán —que agrava una crisis alimentaria de años— y el desbarajuste de las pesquerías del Pacífico oriental por el calor anómalo del agua. El climatólogo Daniel Swain, de la Universidad de California, señaló que la magnitud del fenómeno es tal que «no estamos seguros de comprenderla del todo», aunque previó «resultados dramáticos». Guterres cerró su mensaje con un aviso: «La carrera ahora es entre los riesgos crecientes y nuestro compromiso de actuar frente al clima. Debemos ganarla».
