La actual ola de calor que azota Francia y otras zonas de Europa occidental es entre 2 y 4 grados Celsius más cálida de lo que sería sin la influencia del cambio climático antropogénico, según un análisis del proyecto europeo de investigación ClimaMeter, divulgado esta semana. El equipo, coordinado por el CNRS francés, concluye que el patrón atmosférico que la origina no es excepcional y tiene precedentes históricos, pero ahora se desarrolla sobre un clima notablemente más cálido, lo que dispara las temperaturas.
El investigador Davide Faranda, del CNRS, advirtió de que la sociedad se aproxima a los límites de adaptabilidad: "Si estas temperaturas se normalizan en las próximas décadas, las consecuencias de gran alcance serán inevitables", señaló, al tiempo que recordó que una reducción rápida de las emisiones de gases de efecto invernadero podría convertir los extremos actuales en veranos promedio.
Los cálculos de ClimaMeter para el lunes 22 de junio atribuyen 4 °C adicionales al cambio climático en Zaragoza, 3,8 °C en Milán y 2,4 °C en París respecto a condiciones similares de la segunda mitad del siglo XX. En Alemania, las desviaciones oscilan entre 1,2 °C en Berlín y 2,3 °C en Múnich, con 1,7 °C en Fráncfort y 1,6 °C en Colonia. El Climamonitor del proyecto permite consultar las anomalías diarias, aunque la atribución al cambio climático varía según el día.
Los autores también subrayan que Europa occidental registra eventos de calor extremo con mayor frecuencia de la prevista por los modelos climáticos. El investigador Marco Chericoni, del Centro Euro-Mediterráneo sobre Cambio Climático, destacó que lo singular no es el patrón meteorológico, sino la intensidad y persistencia del calor que produce, mientras que Valerio Lucarini, de la Universidad de Leicester, habló de un "nuevo clima" en el que la noción de clima de referencia pierde relevancia rápidamente.
