La ola de calor que atraviesa Europa occidental es la más intensa jamás registrada, con temperaturas entre 5 y 12 grados Celsius por encima de los valores estacionales. Así lo concluye un análisis de la iniciativa World Weather Attribution, publicado cuando se prevé que Alemania alcance el pico de la canícula. El estudio advierte de que un episodio equivalente en junio de 1976 habría sido 3,5 grados más fresco, y en junio de 2003, 2 grados más fresco.
Los investigadores explican que junio se está calentando en el oeste de Europa más deprisa que cualquier otro mes y que las máximas diurnas ascienden aproximadamente al triple de la tasa media del calentamiento global, mientras que las mínimas nocturnas lo hacen al doble. Numerosas capitales registrarán el periodo de tres días más caluroso de un junio y, en conjunto, desde 1950. En amplias zonas se superarán los récords previos de temperatura de bulbo húmedo, un indicador que cuantifica el estrés térmico sobre el organismo.
El equipo advierte de que el verano pone a prueba los límites de las sociedades europeas con 1,4 grados de calentamiento global: viviendas, escuelas, sistemas de transporte e infraestructura energética no están preparados para el calor extremo sostenido, por lo que reclama medidas de adaptación, rehabilitación de edificios, refrigeración pasiva y planificación urbana resistente al calor, además de una rápida salida de los combustibles fósiles.
