La NASA ha publicado este mes de julio un nuevo modelo tridimensional del geoide terrestre que muestra la forma irregular que adopta nuestro planeta debido a las variaciones de su campo gravitatorio. Lejos de la esfera achatada por los polos que ilustra los libros de texto, la representación revela una superficie con prominencias y depresiones de hasta 186 metros de diferencia, cuya apariencia recuerda a una patata.
El geoide es un modelo matemático que la NASA define como una superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre y que sirve como referencia de elevación cero. Según explica Xataka, puede entenderse como la forma que adoptarían los océanos si el agua cubriera toda la superficie y estuviese completamente en reposo, sin viento, olas, mareas ni corrientes. Su irregularidad se debe a la distribución desigual de masa en el interior del planeta: cadenas montañosas, variaciones de densidad en el manto terrestre y anomalías como el llamado "agujero gravitatorio" del Océano Índico provocan que la gravedad atraiga el agua con distinta intensidad en cada punto, generando esos bultos y socavones.
Para hacer visibles estas variaciones, los científicos han exagerado la escala vertical entre 7.000 y 10.000 veces respecto al nivel cero, según recoge el Heraldo USA. Wired precisa que la exageración es de un factor de 10.000. Sin esta ampliación, las diferencias serían imperceptibles: apenas decenas de metros sobre un planeta cuyo radio supera los 6.300 kilómetros. Gracias a esta magnificación, el modelo muestra que el punto de mayor elevación se sitúa en Islandia, donde la superficie superaría los 80 metros por encima del nivel de referencia, mientras que el sur de la India se hundiría unos 106 metros por debajo.
La elaboración de este modelo ha sido posible gracias a 15 años de observaciones realizadas por hasta 19 satélites, entre los que destacan la misión GRACE de la NASA y el satélite europeo GOCE de la Agencia Espacial Europea. Wired subraya que el conjunto de datos incluye mil millones de observaciones que permiten detectar diferencias minúsculas en la gravedad según la ubicación.
Más allá de su valor visual, estas mediciones tienen aplicaciones científicas cruciales. Wired destaca que los datos de GRACE han permitido estimar que la Antártida ha perdido aproximadamente 135 gigatoneladas de hielo anuales entre 2002 y 2025, mientras que Groenlandia ha perdido 264 gigatoneladas al año en el mismo periodo. Estas cifras son esenciales para calcular el ritmo al que están subiendo los océanos. Además, las observaciones gravitacionales se utilizan para rastrear la pérdida de aguas subterráneas y monitorizar sequías: un análisis de la Universidad de Nebraska muestra que la humedad del suelo y las aguas subterráneas poco profundas en zonas de España y Francia se encuentran en niveles cercanos a mínimos históricos, en un contexto de incendios alimentados por la extrema sequedad.
El diario El Diario matiza que la NASA no ha cambiado la forma real de la Tierra: la visualización exagera deliberadamente los relieves 10.000 veces para hacer visible un fenómeno que en la realidad resulta imperceptible a simple vista. Se trata, por tanto, de una herramienta de divulgación y análisis, no de una nueva descripción literal del planeta.
En conjunto, las fuentes coinciden en que el modelo del geoide es mucho más que una curiosidad visual. Constituye una herramienta científica de primer orden para comprender el cambio climático, gestionar recursos hídricos y anticipar el futuro del nivel del mar en un planeta que, como demuestra la NASA, nunca fue tan redondo como creíamos.
