La NASA ha publicado un nuevo modelo tridimensional del geoide terrestre que muestra, con un nivel de detalle sin precedentes, la verdadera forma irregular que la gravedad imprime sobre nuestro planeta. La visualización, alejada tanto de la esfera perfecta como del clásico achatamiento polar, presenta una superficie con prominencias y depresiones que los especialistas han comparado con una patata.
El geoide es un modelo matemático en tres dimensiones que representa la superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre y sirve como referencia de elevación cero. Según explica la NASA, puede imaginarse como la forma que adoptaría un océano global si estuviera determinado únicamente por la gravedad y la rotación de la Tierra, sin la influencia de vientos, olas, mareas ni corrientes. Las irregularidades visibles —bultos y socavones de decenas de metros de altura sobre un planeta cuyo radio supera los 6.300 kilómetros— son consecuencia de la distribución desigual de masa en el interior del planeta, desde las cadenas montañosas hasta anomalías como el célebre "agujero gravitatorio" del Océano Índico.
Para hacer visibles estas variaciones, los científicos de la agencia espacial exageraron la escala vertical del modelo entre 7.000 y 10.000 veces, según recoge el Herald USA. Gracias a esa magnificación, se ha podido identificar que el punto de mayor elevación del geoide se sitúa en Islandia, donde la superficie se elevaría más de 80 metros por encima del nivel de referencia. En el extremo opuesto, el sur de la India se hundiría unos 106 metros por debajo de esa misma cota.
La elaboración de este modelo ha sido posible gracias a 15 años de observaciones realizadas por una constelación de 19 satélites, entre los que destacan la misión GRACE de la NASA y el satélite europeo GOCE de la Agencia Espacial Europea (ESA). El conjunto de datos acumulados incluye aproximadamente mil millones de observaciones, capaces de detectar diferencias mínimas en la gravedad según la ubicación.
Más allá de su valor visual, el modelo tiene aplicaciones científicas de gran relevancia. Las mediciones gravitacionales obtenidas por los satélites GRACE han permitido cuantificar con mayor precisión la pérdida de hielo en los polos: la Antártida ha perdido aproximadamente 135 gigatoneladas de hielo anuales entre 2002 y 2025, mientras que Groenlandia ha perdido 264 gigatoneladas al año en el mismo período. Estos datos son fundamentales para mejorar las estimaciones sobre el aumento del nivel del mar.
Asimismo, las observaciones gravitacionales se utilizan para monitorizar la pérdida de aguas subterráneas y la sequía en distintas regiones del mundo. Según Wired, los registros muestran una depletion prolongada en el oeste de Estados Unidos y ponen de manifiesto condiciones de humedad del suelo cercanas a mínimos históricos en zonas afectadas por incendios, como España y Francia. Un análisis de la Universidad de Nebraska basado en estos datos confirma que la humedad del suelo y las aguas subterráneas poco profundas se encuentran en niveles mínimos o casi mínimos en partes de esa región.
La NASA ha compartido junto al modelo un visualizador interactivo en 3D disponible en su web (svs.gsfc.nasa.gov), junto con un vídeo explicativo más extenso. La publicación ha generado una notable expectativa en redes sociales, donde muchos usuarios han mostrado su sorpresa ante una representación de la Tierra que poco tiene que ver con la icónica "canica azul" de las fotografías espaciales.
En definitiva, el nuevo geoide no solo ofrece una imagen más fiel de cómo la gravedad deforma la superficie terrestre, sino que constituye una herramienta clave para investigar el cambio climático, la crisis hídrica y el futuro de los océanos en un planeta cada vez más vigilado desde el espacio.
