La NASA lanzó el viernes una misión sin precedentes para rescatar al observatorio espacial Swift, que está perdiendo altitud por el rozamiento con la atmósfera terrestre y amenaza con reentrar en los próximos meses. La nave robótica LINK, construida en ocho meses por la empresa Katalyst Space Technologies, de Flagstaff (Arizona), intentará acoplarse al telescopio con tres brazos y elevarlo de nuevo hasta una órbita estable.
Swift, lanzado en 2004 con tres telescopios a bordo, detecta los estallidos de rayos gamma más energéticos del universo, producidos por la muerte violenta de estrellas masivas y la fusión de sus restos. Estos fenómenos liberan en segundos tanta energía como el Sol a lo largo de sus 10.000 millones de años de vida, y Swift es, según los investigadores, el único instrumento capaz de captarlos con rapidez.
El observatorio, del tamaño de un coche grande, orbitaba a 600 kilómetros cuando fue desplegado y ha descendido hasta unos 360 kilómetros, en su mayor parte durante los últimos dos años, a causa de la expansión atmosférica provocada por el aumento de la actividad solar. Por debajo de los 300 kilómetros el rescate sería imposible, de ahí la urgencia de la misión.
LINK, del tamaño de una nevera y equipada con cámaras y pequeños propulsores, se acerca ahora a Swift mediante una serie de maniobras que durarán entre tres y cuatro semanas, fotografiará el telescopio desde todos los ángulos y, si logra asirlo, lo remolcará lentamente de vuelta a su órbita original a lo largo de dos a tres meses. La NASA considera que Swift merece el intento; si la misión tiene éxito, podría plantearse un rescate similar del telescopio Hubble.
