La NASA ha adjudicado cuatro nuevas misiones robóticas a la Luna por un total de 590,4 millones de dólares a Astrobotic, Firefly Aerospace e Intuitive Machines, con el objetivo de preparar el terreno para una futura base habitada en el polo sur. Los módulos lunares, nuevas versiones de Peregrine, Blue Ghost y Nova-C, deberán aterrizar a finales de 2028 transportando cámaras estereoscópicas, reflectores láser y sensores de radiación.
El programa Moon Base, dirigido por el ingeniero malagueño Carlos García-Galán junto al administrador de la NASA Jared Isaacman, contempla una primera fase hasta 2029 con más de 20 misiones. El objetivo es perfeccionar los aterrizajes, caracterizar el polo sur y probar tecnologías clave para una infraestructura permanente. Entre los retos prioritarios figuran el comportamiento del regolito durante los alunizajes, la navegación precisa de las naves y la medición de la radiación.
La agencia también estudia adaptar PROMISE, un rover terrestre derivado de Curiosity y Perseverance equipado con un generador termoeléctrico de radioisótopos que le permitiría operar en zonas permanentemente oscuras. A partir de 2032 se proyecta ya el despliegue de hábitats y misiones tripuladas de larga duración.
