La NASA ha presentado a la tripulación de Artemis III, su próxima gran misión lunar, aunque en esta ocasión los astronautas no llegarán a pisar la superficie de la Luna. Originalmente prevista como el primer alunizaje tripulado desde Apolo 17 en 1972, la misión fue reconvertida en febrero en un vuelo de prueba en órbita baja terrestre para ensayar el acoplamiento con prototipos de módulos de aterrizaje lunar.
El comandante será el astronauta de la NASA Randy Bresnik, acompañado por el piloto Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea, con más de 300 días en el espacio, y los especialistas de misión Andre Douglas y Frank Rubio, todos estadounidenses. Bob Heintz actuará como suplente.
El cambio de planes responde a los retrasos del cohete Starship de SpaceX, diseñado para llevar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie pero que aún depende de una tecnología de repostaje criogénico en órbita terrestre nunca demostrada. Una auditoría de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE. UU. constató en marzo de 2026 el «limitado avance» de SpaceX en este ámbito.
El calendario se ha agravado además por la explosión durante un ensayo del cohete New Glenn de Blue Origin, ocurrida el mes pasado, que dañó gravemente su única plataforma de lanzamiento. En el escenario más optimista de la NASA, Artemis 3 volaría en 2027 como demostración, Artemis 4 intentaría alunizar a comienzos de 2028 y Artemis 5, con un segundo alunizaje y el inicio de una base, llegaría a finales de ese mismo año. China, que anunció el objetivo de un alunizaje tripulado para 2030, y una orden ejecutiva de Trump que pide el regreso a la Luna en 2028, marcan el ritmo de la carrera.
