El cierre de USAID, impulsado por Elon Musk a partir de enero de 2025 como parte de la política de recortes de Donald Trump, ha desatado un debate polarizado sobre su coste humano. Musk sostiene que la desaparición de la mayor agencia de ayuda exterior del mundo no ha costado ninguna vida: "cero coma cero". Por el contrario, el filántropo Bill Gates acusa a Musk de matar a los niños más pobres del planeta, y un estudio publicado en The Lancet en julio de 2025 estima que unas 14 millones de personas morirán de aquí a 2030 como consecuencia del desmantelamiento.
The Economist sostiene que ninguna de las dos cifras se sostiene tras un análisis riguroso. USAID repartía unos 60.000 millones de dólares, aproximadamente una cuarta parte de la ayuda exterior global, financiando desde medicamentos contra el VIH y ayuda en catástrofes hasta emisoras de radio y think tanks de justicia. La brusca interrupción de estos programas ha costado vidas, y los recortes permanentes costarán más. Sin embargo, las estimaciones más altas presuponen que la Administración Trump pretendía eliminar por completo todo lo que USAID financiaba. En realidad, buena parte de esos fondos se ha preservado y se distribuye ahora a través de otros organismos gubernamentales, lo que reduce el impacto mortal calculado por los modelos más alarmistas.
