Cinco adolescentes murieron el 16 de agosto en el condado de Kildare, en Irlanda, al circular en dirección contraria por la autopista M9 en un BMW y chocar contra un Hyundai ocupado por tres hermanas —Ella Hendricken, Niamh Kinsella y Alma Kinsella, de 20 y 30 años— y el hijo de siete años de Alma, que se dirigían al aeropuerto de Dublín para una boda familiar. Los jóvenes, identificados como Joe Carthy (15), Kamil Pustkowski, Jack Kennedy, Alex McCarthy (todos de 17) y Jeremy O'Brien (18), eran conocidos por la policía y tres de ellos por la agencia de protección de menores Tusla. Antes del accidente habían publicado vídeos de conducción temeraria, conocida como joyriding.
El caso ha reabierto el debate sobre una tendencia en TikTok en la que jóvenes filman carreras a alta velocidad y contramanos para conseguir "likes". La profesora de ciberpsicología forense Mary Aiken describe este comportamiento como "híbrido": los conductores actúan simultáneamente en el mundo real y en el ciberespacio, motivados por la búsqueda de reconocimiento en línea.
Una campaña de solidaridad con la familia herida ha recaudado más de 660.000 euros, mientras el obispo Denis Nulty ha pedido moderación ante los insultos hacia los fallecidos. TikTok rechazó acudir a una comisión parlamentaria para explicar el fenómeno, lo que el presidente del comité, Alan Kelly, calificó de "bofetada" al público irlandés. Varios partidos exigen endurecer las penas y reformar los protocolos de persecución policial, tras confirmarse que los agentes no están entrenados para perseguir vehículos.
