Universal Studios Hollywood abrió en verano su atracción estrella Fast & Furious: Hollywood Drift, una montaña rusa que alcanza los 116 km/h y por la que Comcast apuesta para recuperar visitantes tras registrar 8,8 millones en 2024, un 10% menos que el año anterior. Durante tres años, los ingenieros trabajaron para que la atracción fuera prácticamente inaudible para los vecinos de Toluca Lake: rellenaron con grava más de 1,2 km de vía, instalaron dos pantallas acústicas de cristal y 286 metros de muro de Acoustiblok, y programaron los coches giratorios para orientar las bocas de los pasajeros en dirección contraria a las viviendas. Las pruebas sin ocupantes fueron un éxito. Con público, el problema cambió: más de una docena de residentes asegura escuchar gritos cada 30 segundos durante jornadas de hasta diez horas, incluso con las ventanas cerradas. Algunos han contratado a sus propios acústicos y otros consultan abogados. Universal afirma que cumple las ordenanzas de ruido, pero ha ampliado una barrera, limitado el funcionamiento hasta las 19:00 y prometido detener la atracción a las 22:00 durante Halloween Horror Nights. La compañía aún busca cómo insonorizar lo más difícil: las voces de los pasajeros.
