La medicina empieza a tratar el síndrome de abstinencia de antidepresivos tras décadas de prescripción masiva

Fuentes: Doctors are finally learning to manage antidepressant withdrawal

La comunidad médica está comenzando a reconocer y abordar el síndrome de abstinencia asociado a los antidepresivos, un problema largamente ignorado pese a la enorme escala de uso de estos fármacos. En Estados Unidos, más del 16 % de la población toma antidepresivos, en su mayoría inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS); en el Reino Unido la cifra ronda el 15 % y en Australia el 14 %. Investigadores como el psiquiatra Mark Horowitz, del NHS inglés, llevan años alertando de que la suspensión de estos medicamentos puede provocar síntomas graves —crisis de ansiedad, insomnio, vértigo, descargas eléctricas cerebrales— que a menudo se confunden con recaídas y conducen a mantener o aumentar la dosis.

Estudios recientes respaldan estas observaciones. Una investigación publicada en 2024 con más de 670 000 personas con depresión halló que los ISRS tienen una eficacia pequeña o moderada. Otra encuesta de Horowitz con más de 300 personas que interrumpieron el tratamiento reveló que cerca del 80 % experimentó algún síntoma de abstinencia y el 45 %, dificultades moderadas o severas. La duración media del consumo en EE UU se sitúa en cinco años, y más de una cuarta parte de los pacientes los toma durante una década o más, pese a que los ensayos clínicos apenas cubren ocho semanas de uso.

Guías clínicas de EE UU, Reino Unido, Australia y Canadá revisadas en 2022 no ofrecían instrucciones concretas para reducir la dosis ni gestionar la abstinencia. Expertos como Joshua Buckman (University College London), Salvador Guinjoan (Texas A&M) y Steve Hyman (Harvard) subrayan que cuanto más prolongado es el tratamiento, mayor es el riesgo y la intensidad de los síntomas al dejarlo. La acumulación de evidencia está forzando un cambio en la práctica clínica hacia protocolos de retirada más cuidadosos.