Los despidos masivos ligados a la inteligencia artificial y el uso creciente de la IA en vigilancia, recortes y fines militares están derribando la histórica resistencia de los trabajadores del sector tecnológico a los sindicatos. Empleados de Google DeepMind y Meta en el Reino Unido han iniciado campañas de afiliación sindical tras objetar el despliegue de productos de sus propias empresas, incluido el seguimiento de la productividad laboral. Una empleada de Meta que participó en la reciente campaña explicó, bajo condición de anonimato, que la formación de un sindicato es la mejor vía para recuperar voz en las decisiones de la compañía, desde los productos hasta la experiencia laboral.
El Alphabet Workers Union, que representa a más de 1.400 empleados de Google, YouTube y Waymo, prevé nuevas olas de organización. Su petición de seguridad laboral reunió 4.500 firmas en el último año y las acciones sindicales en Alphabet se duplicaron en 2025 respecto a 2024. Google DeepMind afirmó estar en las etapas iniciales del reconocimiento del sindicato y dispuesta a negociar de buena fe; Meta declinó comentar.
El fenómeno trasciende las grandes tecnológicas. En la Universidad de California, el 65 % de los trabajadores de TI asumió más carga de trabajo por vacantes sin cubrir y solo el 22 % se sintió seguro en su puesto, según una encuesta reciente. Fuera del sector, sindicatos como National Nurses United y SAG-AFTra también han presionado para limitar el uso de la IA. El fundador de United Tech and Allied Workers, John Chadfield, resumió el cambio: los ingenieros, antes inmunes a la inestabilidad, ahora descubren que, por bien pagados que estén, siguen siendo trabajadores.
