Un estudio de caso sobre la usabilidad de PGP 5.0, presentado en el 8º Simposio de Seguridad de USENIX, sostiene que la eficacia de la criptografía depende de que el usuario medio sea capaz de utilizarla correctamente, y que los principios generales de diseño de interfaces no bastan para lograrlo. Los autores, de la Universidad Carnegie Mellon y la Universidad de California en Berkeley, combinan un análisis de recorrido cognitivo con una prueba de laboratorio con participantes inexpertos. Los resultados muestran que, tras 90 minutos de instrucción, la mayoría de los usuarios no logró firmar y cifrar un mensaje con PGP 5.0, a pesar de su cuidada interfaz gráfica. El trabajo identifica errores de diseño, como mensajes crípticos, gestión confusa de claves y opciones avanzadas por defecto, que llevan al usuario a abandonar la tarea o a configurar la seguridad de forma incorrecta. Los investigadores recuerdan que las herramientas legales, la automatización y la formación tienen alcance limitado: los usuarios domésticos no pueden recurrir a acciones legales ni asistir a cursos de seguridad. A partir de estos hallazgos, los autores proponen una definición de usabilidad específica para la seguridad y defienden que el diseño de interfaces para software criptográfico requiere principios y técnicas propios, distintos de los del software de consumo general.
