La IA frente a los enigmas lingüísticos sin descifrar: el caso de Linear A

Fuentes: What happens when you put AI to work deciphering lost languages?

Un ingeniero autodidacta de inteligencia artificial y lingüista aficionado anunció en junio de 2026 un avance sobre Linear A, el sistema de escritura de la civilización minoica en la Creta de la Edad del Bronce. Linear A carece de texto bilingüe comparable a la Piedra Roseta y no tiene parentesco confirmado con lengua viva o muerta conocida, por lo que permanece sin descifrar desde hace un siglo, igual que el etrusco, del que solo se ha reconstruido un vocabulario parcial a partir de inscripciones funerarias.

El punto de partida fue una hipótesis: que una palabra desconocida en una inscripción de oración derivaba de una raíz semítica con el significado de "habitar" o "morar". A partir de ese supuesto, el investigador empleó scripts programados con IA para contrastar el patrón fónico con el resto del corpus recopilado de Linear A. Según su trabajo, logró asignar valores a 40 signos y reunir un lexicón de 408 palabras, y concluyó que Linear A sería una lengua extinta del grupo semítico, al que pertenecen el hebreo y el arameo.

El episodio ilustra tanto el atractivo como la limitación de la IA en estas pesquisas: la herramienta no tuvo la idea original —la intuición partió del ingeniero— y el resultado sigue dependiendo de hipótesis humanas verificables. Lingüistas profesionales reciben estos anuncios con cautela porque el desciframiento exige creatividad, contexto histórico y datos externos que un modelo no genera por sí solo.