Un informe global de IDC sitúa a España dentro de una tendencia clara: la inteligencia artificial está estrechando la vía de acceso al mercado laboral para los más jóvenes. El 62% de las organizaciones españolas reconoce que está ralentizando o frenando la contratación de perfiles de entrada, en parte por el impacto de la IA, que automatiza tareas administrativas y repetitivas antes asignadas a empleados junior. La presión se nota en un contexto ya difícil: la tasa de paro juvenil cerró 2025 en torno al 23%, una de las más altas de la UE, según la Encuesta de Población Activa.
El cambio no solo afecta al volumen de ofertas, sino a sus requisitos. Las empresas priorizan certificaciones técnicas, manejo de herramientas de IA y pruebas de pensamiento crítico frente a la mera posesión de un título universitario. El SEPE y la OCDE coinciden en señalar la escasez de especialistas TIC y de perfiles STEM ligados a inteligencia artificial y datos.
Mientras la entrada se complica, la cúspide del mercado digital se revaloriza: el sector de Información y Comunicaciones registró en 2023 una ganancia media cercana a los 39.700 euros anuales, muy por encima de la media nacional de unos 28.000 euros, según la Encuesta de Estructura Salarial del INE. El resultado es un mercado más polarizado: menos oportunidades iniciales y mayores retribuciones para quien consigue situarse en la parte alta del ecosistema tecnológico.
