La industria tecnológica invirtió cientos de miles de millones de dólares con la promesa de que la inteligencia artificial sería inevitable, pero la percepción pública en Estados Unidos se ha deteriorado de forma sostenida. Un sondeo de Pew Research publicado esta semana indica que el 52% de los estadounidenses se declara "más preocupado que entusiasmado" por el uso creciente de la IA en la vida cotidiana, frente al 37% de 2021. Una encuesta de CNBC entre jóvenes de 18 a 34 años reveló que la mayoría no confía en que los principales líderes del sector actúen con responsabilidad. Además, más del 70% de los consultados en un sondeo de The Economist/YouGov de mayo considera que la IA avanza demasiado rápido.
El malestar se traslada ya a los resultados empresariales. The Wall Street Journal informó de que las grandes tecnológicas atraviesan una crisis de relaciones públicas por sus planes de construir centros de datos en todo el país y han comenzado a ofrecer concesiones locales, como garantías de empleo, inversiones en agua limpia e incluso bonos de 50.000 dólares a profesores en Luisiana vinculados a un proyecto de Meta.
Los consumidores perciben la IA en productos que no pidieron (correo electrónico, televisores) y asocian la tecnología con trampas escolares, entrenamiento no autorizado de contenidos protegidos y amenazas de empleo. El artículo recoge las declaraciones del consejero delegado de Airbnb, Brian Chesky, y del cofundador de Anthropic, Dario Amodei, quienes admiten que la industria no está ofreciendo productos útiles para el público general y que existe una crisis de confianza que solo se resolverá si la IA cumple promesas como curar el cáncer.
