La guerra con Ucrania ha provocado una escasez crítica de combustible en Rusia, lo que ha acelerado la transición hacia los vehículos eléctricos de manera inesperada. Desde finales de junio, los ataques de drones ucranianos contra refinerías han reducido la disponibilidad de gasolina en el 46% de las gasolineras del país, generando colas interminables y forzando a los consumidores a buscar alternativas. Según datos del Ministerio de Industria y Comercio, las ventas de vehículos eléctricos e híbridos en Rusia se duplicaron, pasando de 43.000 unidades en 2025 a más de 83.000 en 2026, un incremento del 93%. La cuota de mercado de los eléctricos puros y híbridos enchufables creció del 5% al 11,5% en nueve meses, superando a la cuota de EE. UU. y acercándose a la de China. El mercado chino se ha beneficiado significativamente, con más de 25 de las 40 concesionarias en Moscú dedicadas a marcas chinas. Aunque la infraestructura de carga se ha expandido de menos de 1.500 a más de 8.000 puntos, la demanda sigue superando la oferta, con colas en estaciones como Punkt E. El gobierno ruso ha autorizado la venta de carburantes de calidad inferior para aliviar la crisis, lo que ha generado preocupaciones sobre la durabilidad de los vehículos. Esta situación demuestra que la necesidad de seguridad energética puede impulsar la electrificación más rápido que las políticas de transición tradicionales.
