Carolina del Sur se ha convertido en el principal escenario de la lucha de Estados Unidos contra el avispón asiático de patas amarillas, una especie invasora llegada en 2023 al puerto de Savannah, probablemente oculta en un carguero, y que amenaza a decenas de miles de colonias de abejas en el sureste del país. La región costera del Lowcountry, tercer productor de miel de Estados Unidos gracias a Georgia, reúne el clima cálido y la abundancia de presas que han favorecido su expansión.
El insecto, de menos de un clip, se cuelga frente a la entrada de las colmenas y captura abejas en vuelo para decapitarlas y devorar solo su abdomen. Las abejas europeas, instaladas en Norteamérica, carecen de las defensas colectivas que sus congéneres asiáticas han desarrollado contra este depredador. La apicultora Jackie Currie describe cómo sus colmenas permanecen inmóviles, atrapadas entre el riesgo de morir en el exterior y el de perecer de hambre en el interior.
El inspector estatal Brad Cavin dirige la respuesta, con 16 nidos localizados en 2024 y 345 eliminados antes de terminar junio de 2026. Su equipo ha desplegado más de 4.300 trampas cebadas con una mezcla bautizada como "Georgia Juice", ha consumido más de 15.000 litros de zumo y cuatro toneladas de azúcar, y coloca diminutos transmisores de radio en ejemplares anestesiados para rastrear los nidos ocultos en las copas de los árboles antes de su exterminio.
