La Generación Z ha transformado la cultura nocturna en España, alejándose del modelo tradicional de la discoteca para priorizar el bienestar, la selección de público y la experiencia estética. Según un informe del Ministerio de Sanidad publicado el 5 de junio de 2026, el consumo habitual de alcohol entre los 15 y 24 años ha caído del 43,8 % al 17,9 % en las últimas dos décadas, una reducción del 60 %. Este cambio se atribuye en parte a la pandemia, que obligó a los jóvenes a organizar fiestas clandestinas o en espacios privados, fomentando colectivos con identidad propia y menos excesos.
Los jóvenes prefieren eventos en cascinas, teatros o museos, así que 'soft clubbing' en bares diurnos que permiten bailar hasta las 22:30, evitando la medianoche. La fotografía en redes sociales juega un papel clave, favoreciendo lugares con terraza o decoración cuidada. Además, la cena fuera ha vuelto, con opciones como smash burgers o restaurantes de moda, aunque el consumo de alcohol sigue siendo moderado, con una abstinencia intermitente del 60 % entre los jóvenes. Aunque las encuestas de IWSR muestran un aumento del consumo en mercados como España, la tendencia general apunta a una noche más consciente, donde el ocio se reconfigura como una experiencia social y estética, no solo como un acto de consumo.
