La fortuna de Silicon Valley se construye sobre viejas herencias y nuevos matrimonios

Fuentes: Marc Andreessen, venture capitalist, married to … wait, what?

El ensayo recorre la genealogía económica y política de Silicon Valley para mostrar que el supuesto mérito disruptivo de sus protagonistas se sostiene sobre estructuras heredadas. El texto parte de la Universidad Stanford, fundada con el dinero de las ferrovías nacionales de Leland Stanford, y explica cómo el despegue de los semiconductores en los años cincuenta, con William Shockley y los llamados "ocho traidores" fundadores de Fairchild Semiconductor, convirtió la región en polo tecnológico. Buena parte del terreno sobre el que creció la industria pertenecía a la antigua finca de los Stanford, convertida en capital para la fundación de la universidad, que hoy gestiona más de 30.000 millones de dólares. A partir del libro "Was das Valley herrschen nennt" de Adrian Daub, el autor describe esta continuidad como la reinvención de viejas fortunas bajo una estética de juventud eterna y libertarianismo, encarnada por figuras como Peter Thiel y Elon Musk, opuestas al gasto público pese a deber parte de su éxito a las instituciones públicas. El detonante del artículo es el matrimonio entre el inversor Marc Andreessen, ex ingeniero creador del navegador Mosaic y hoy al frente de Andreessen Horowitz (90.000 millones de dólares en activos), y Laura Arrillaga-Andreessen, hija del promotor inmobiliario John Arrillaga, el mayor terrateniente del Silicon Valley. El cruce ilustra cómo el capital del venture capital actual se entrelaza con el antiguo capital inmobiliario y universitario que hizo posible la región.