Apple, Microsoft, Nintendo, Sony y Valve han subido los precios de sus dispositivos y consolas en los últimos meses, y todas apuntan al mismo culpable: el coste disparado de los chips de memoria, alimentado por la construcción masiva de centros de datos para inteligencia artificial. Apple elevó entre un 15% y un 20% el precio de sus Mac y iPad esta semana; Microsoft subirá desde agosto sus Xbox Series S y X por tercera vez en poco más de un año, con incrementos acumulados del 30% al 40%; Nintendo también encarecerá la Switch 2 a nivel global en septiembre.
La raíz del problema es la memoria RAM y el almacenamiento flash, cuyos precios se han multiplicado en pocos meses. Los kits DDR5 de 32 GB para PC pasaron de 94 dólares en el tercer trimestre de 2025 a 282 dólares en el primero de 2026, un 122% más, según Counterpoint Research. Los fabricantes priorizan a los grandes clientes de IA, que firman contratos a largo plazo y pagan primas, mientras los fabricantes de electrónica de consumo compiten por la oferta restante.
La inflación, los costes energéticos y los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz agravan la presión. El senador estadounidense Bernie Sanders calificó la subida de Apple de «codicia corporativa», mientras que la acción de la compañía cayó tras el anuncio. Los analistas prevén que la escasez de memoria se mantenga hasta dos años, y los consumidores afrontarán precios altos —o al alza— mientras la oferta no alcance a la demanda.
