La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez en casi tres décadas un nuevo ingrediente activo para protectores solares: el bemotrizinol, un filtro químico que protegerá a los consumidores estadounidenses contra los rayos ultravioleta A y B. La decisión fue recibida con entusiasmo por dermatólogos y expertos en salud pública, quienes consideran que marca un antes y un después en la protección solar disponible en el país.
Según informó la FDA en un comunicado, el bemotrizinol cumple con los estándares de la agencia para proteger de los rayos ultravioleta dañinos, causando al mismo tiempo una mínima irritación o absorción en la piel. El organismo regulador estadounidense indicó que el ingrediente es seguro para adultos y niños a partir de los seis meses de edad, lo que amplía considerablemente su uso potencial.
El bemotrizinol no es un descubrimiento reciente. De acuerdo con la dermatóloga Heather Rogers, de Seattle y miembro de la Academia Americana de Dermatología, este compuesto «cumple prácticamente todos los requisitos que esperábamos como dermatólogos y consumidores». Hasta ahora, los protectores solares químicos vendidos en Estados Unidos dependían en gran medida de un ingrediente llamado avobenzona para bloquear los rayos UVA, los de longitud de onda más larga responsables del envejecimiento prematuro y las arrugas. Sin embargo, la avobenzona carece de fotoestabilidad por sí sola, lo que significa que su protección se degrada rápidamente con la exposición solar y, al descomponerse, puede liberar moléculas que irritan la piel, según explicó Alexa Friedman, científica senior del grupo Environmental Working Group (EWG).
El nuevo ingrediente destaca por ofrecer protección frente a los rayos UVA y UVB por sí solo y por ser fotoestable, lo que permite una protección más duradera. Rogers aclaró que, aun así, los usuarios deben reaplicar el protector cada dos horas, pero señaló que entre una aplicación y otra habrá una protección residual mayor que con los filtros anteriores.
La aprobación llega tras un proceso regulatorio particularmente largo y costoso. En Estados Unidos, los protectores solares se regulan como medicamentos de venta libre, no como cosméticos, como ocurre en Europa. Esto obliga a que cada ingrediente se someta a pruebas rigurosas de seguridad y eficacia antes de su aprobación. La empresa holandesa DSM-Firmenich, fabricante del bemotrizinol, invirtió al menos 18 millones de dólares a lo largo de más de dos décadas para conseguir la autorización, según reportó NPR. La compañía tendrá derechos exclusivos de comercialización en el país durante 18 meses, y el producto se venderá bajo la marca Parsol Shield. Se espera que los primeros protectores solares que contengan este ingrediente lleguen a las tiendas estadounidenses alrededor de septiembre de este año.
Otro aspecto relevante es el perfil de seguridad documentado del bemotrizinol. Según Friedman, de EWG, este ingrediente cuenta con más datos de seguridad que cualquier otro filtro químico aprobado actualmente en Estados Unidos. Los estudios en animales no mostraron indicios de daño reproductivo, mientras que las pruebas clínicas en humanos confirmaron que no irrita la piel, incluso tras aplicaciones repetidas. Además, debido al mayor tamaño de sus moléculas, el bemotrizinol no se absorbe fácilmente a través de la piel hacia el torrente sanguíneo, una preocupación creciente con otros filtros químicos disponibles en el mercado estadounidense y que ha generado desinformación en redes sociales.
Esa desinformación preocupa a los especialistas. Rogers recordó que el cáncer de piel es el tipo de cáncer más común y advirtió sobre el retroceso en la confianza de los consumidores hacia los protectores solares. «Necesitamos protectores que la gente quiera usar y en los que confíe, y este ingrediente va a permitir que eso ocurra», afirmó.
Desde el punto de vista estético, el bemotrizinol también supone una mejora. Hasta ahora, la única alternativa con ventajas similares en el mercado estadounidense era el óxido de zinc, un filtro mineral que, aunque eficaz, suele dejar una capa blanquecina visible sobre la piel, algo especialmente problemático para personas de piel oscura. El bemotrizinol, en cambio, es transparente y, al no requerir combinarse con tantos otros filtros y estabilizadores, permitirá formulaciones más agradables y menos grasosas, según Kelly Dobos, química cosmética de la Universidad de Cincinnati. «Si podemos hacer un protector solar que a los consumidores les guste usar y quieran aplicarse en las cantidades adecuadas, eso será una verdadera victoria para la salud pública», concluyó Dobos.
En resumen, la aprobación del bemotrizinol abre la puerta a una nueva generación de protectores solares en Estados Unidos, con mayor eficacia, mejor perfil de seguridad y mayor atractivo estético. Los consumidores podrán comenzar a ver los primeros productos en las tiendas en los próximos meses, mientras que el mercado podría diversificarse aún más una vez que finalice el periodo de exclusividad de DSM-Firmenich.
