La etapa superior de un cohete comercial chino lanzado la semana pasada se ha fragmentado en el espacio, dispersando restos en una zona de órbita baja muy transitada que alberga la Estación Espacial Internacional y una parte significativa de la red de banda ancha Starlink de SpaceX. La rotura se produjo poco después de que el cohete Zhuque-2E alcanzara la órbita el 9 de junio con dos satélites de comunicaciones directas a teléfonos móviles, en torno al momento en que se esperaba que la etapa superior realizara una maniobra de desorbitación.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó el evento en un aviso publicado en space-track.org y aseguró que, por el momento, no existen amenazas para los vuelos espaciales tripulados. El especialista Darren McKnight, de la compañía de inteligencia orbital LeoLabs, estima que la fragmentación generó entre 100 y 150 piezas de basura espacial. El cuerpo principal de la etapa superior, de entre 8 y 8,5 metros de longitud y 3,35 metros de diámetro, orbita ahora entre 335 y 424 kilómetros de altitud con una inclinación de 54,5 grados.
La parte superior de esa órbita se cruza con la trayectoria de la ISS, aunque la resistencia aerodinámica arrastrará los fragmentos por debajo de la estación. El mayor riesgo lo afrontan los cientos de satélites Starlink, en especial los dedicados a conectividad directa con dispositivos y los recién lanzados, que vuelan a altitudes inferiores a las del grueso de la constelación.
