La Agencia Espacial Europea (ESA) ha encargado a la startup británica Siloton el desarrollo de un escáner de retina miniaturizado para vigilar la salud ocular de los astronautas en misiones de larga duración, como los vuelos Artemis a la Luna o futuros viajes al espacio profundo. La tecnología emplea componentes cuánticos sobre un chip fotónico del tamaño de una moneda, lo que permite reducir equipos ópticos usados en consultas oftalmológicas.
El objetivo es combatir el síndrome neuro-ocular asociado a los vuelos espaciales (SANS), una alteración que, según la NASA, afecta al 70 % de los astronautas en la Estación Espacial Internacional. La microgravedad provoca acumulación de líquido cefálico, lo que aplasta los globos oculares, hincha el nervio óptico y desplaza la retina. El astronauta John Phillips, que viajó a la ISS en 2005 con visión 20/20, regresó seis meses después con 20/100, un caso emblemático de esta condición.
Los sistemas actuales de monitorización en la ISS son voluminosos y dependen de teleasistencia en tiempo real desde la Tierra, un método inviable conforme aumente la distancia y los retrasos de comunicación. El dispositivo de Siloton automatizaría parte del proceso, permitiendo exploraciones más frecuentes y alertas tempranas. Sus creadores, que ya colaboran con el servicio británico de salud (NHS) para que pacientes con dolencias retinianas se autoexaminen en casa, confían en que la experiencia espacial mejore también su producto clínico.
