El empleo en la educación superior de Estados Unidos ha entrado en contracción por primera vez en décadas. Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el sector —que emplea a 4,4 millones de personas entre universidades públicas y privadas— alcanzó su pico en enero de 2025 y ha perdido 95.000 puestos desde entonces: 55.000 en instituciones públicas y 40.000 en privadas. La caída contrasta con el alza sostenida del empleo en educación K-12 y con la solidez general de la contratación en el país.
El giro coincide con los recortes a la financiación federal de investigación anunciados a principios de 2025, que desencadenaron congelaciones de contratación en decenas de universidades y una caída del 17% en la matrícula de nuevos estudiantes internacionales, quienes suelen pagar la matrícula completa.
Más allá del choque político, el sector enfrenta una presión demográfica estructural: la población de 18 años alcanzó su máximo en 2025 y disminuirá durante una década, lo que anticipa una demanda decreciente. A diferencia de la crisis posterior a 2020, no se espera un repunte rápido. La caída del empleo en educación superior, señala el análisis, no responde a la automatización sino a decisiones adoptadas en Washington.
