Un ensayo de opinión publicado en un blog personal critica con dureza a las principales empresas estadounidenses de inteligencia artificial (IA), a las que acusa de sostener sus elevadas valoraciones financieras mediante una relación «parasocial» con sus clientes, que el autor compara con la economía de plataformas como OnlyFans. El texto responsabiliza a los usuarios —a los que denomina «simps»— de pagar sobreprecios injustificados por modelos cerrados, mientras empresas de capital riesgo y grandes clientes firman facturas millonarias sin obtener rendimiento.
El autor, ingeniero que se presenta como usuario experimentado de modelos de IA, sostiene que los modelos frontera de Anthropic y OpenAI han dejado de justificar el multiplicador de precio que cobran frente a alternativas chinas de código abierto, en especial la familia Qwen. Asegura que el modelo Qwen 3.7 Max, su herramienta principal desde hace casi dos semanas, ofrece un rendimiento igual o superior al de Claude y Opus en tareas prolongadas, sin las restricciones de uso (rate limits) que, según él, impone Anthropic. Cita el caso, difundido en redes, de una empresa que habría gastado 500 millones de dólares en Claude en un solo mes por no fijar límites, así como despidos motivados por la adopción de IA que no generaron el ahorro esperado.
El artículo también cuestiona a Anthropic por colaborar con agencias de inteligencia pese a su posicionamiento inicial contra el «Departamento de Guerra» estadounidense, y se apoya en datos de Artificial Analysis y OpenRouter para defender que la prometida «redistribución de inteligencia» ya se ha producido, con Qwen, DeepSeek, Moonshot y MiniMax disponibles por unos 100 dólares. El autor bautiza como «Cartel» al grupo de empresas fundadoras de IA en EE. UU. y advierte de que sus salidas a bolsa perjudicarán a los pequeños ahorradores. Cierra con una invitación a abandonar los modelos cerrados salvo que el lector asuma, en sus palabras, el papel de «idiota» que paga un sobreprecio sin justificación técnica.
