La playa de Matalascañas, en Almonte (Huelva), ha estrenado una ducha inteligente que funciona como proyecto piloto y que en el futuro será de pago. Para activarla, el usuario debe escanear un código QR con el teléfono móvil o introducir monedas; el sistema concede alrededor de un minuto de agua y registra el tiempo y el consumo. Durante este verano el servicio sigue siendo gratuito al estar en fase de pruebas, pero el plan inicial es cobrar entre 20 y 30 céntimos por minuto si el proyecto cuenta con ayudas públicas, un precio que podría elevarse hasta un euro por uso en caso contrario.
La iniciativa se enmarca en el concepto de playa inteligente, un modelo nacido en Italia que integra tecnología móvil para gestionar servicios como el aparcamiento, las sombrillas o las tumbonas y que en España empieza a dar sus primeros pasos. El Ayuntamiento de Almonte defiende que el objetivo es evitar el desperdicio de agua y hacer más sostenible la gestión de un recurso cada vez más escaso, en un contexto marcado por la sequía.
La medida, sin embargo, ha generado rechazo entre bañistas y en redes sociales como TikTok, donde creadores locales han mostrado su descontento. Las críticas se centran en que un servicio tradicionalmente gratuito pase a ser de pago, en la obligación de llevar el móvil hasta la arena para usar la ducha y en que la máquina no devuelva el cambio cuando se paga con monedas.
