La administración Trump ha propuesto derogar la Roadless Rule de 2001, una normativa que prohíbe la construcción de carreteras y la tala comercial en cerca de 59 millones de acres de bosques nacionales en 38 estados y Puerto Rico. La medida abriría estos terrenos a la explotación forestal y a nuevas vías, según el Departamento de Agricultura, que argumenta que la regla frenó el desarrollo económico. Una vez se publique en el Federal Register, se abrirá un periodo de 30 días para comentarios públicos.
En paralelo, el Senado debate una enmienda al Wildfire Prevention Act que, de prosperar, eliminaría la regla e impediría que el Servicio Forestal la restableciera en el futuro, pese al apoyo mayoritario que la normativa mantiene entre la ciudadanía.
La Roadless Rule, firmada por Bill Clinton, recibió más comentarios públicos que cualquier otra regulación en la historia de EE UU y protege ecosistemas como el Tongass National Forest en Alaska, donde habitan salmones, osos y águilas en bosques costeros de crecimiento antiguo. Más de 4,2 millones de millas de carreteras públicas atraviesan ya el territorio continental, lo que deja apenas un 5 % de superficie inventariada como área sin caminos o wilderness.
Ecólogos consultados advierten de que la desaparición de estas zonas sin carreteras amenaza la calidad del agua, la fauna y el bienestar de las comunidades que dependen de bosques intactos.
