Google presentó este miércoles en Nueva York la nueva familia Pixel 11, compuesta por tres teléfonos —Pixel 11, Pixel 11 Pro y Pixel 11 Pro XL—, el plegable Pixel 11 Pro Fold, el reloj Pixel Watch 5 y el primer localizador de objetos de la marca, el Pixel Tag. Lo más destacado del anuncio no son las prestaciones, sino el impacto de la crisis de memoria RAM en los precios y la configuración de los dispositivos.
El Pixel 11 arranca en 999 euros, el Pro en 1.199 euros y el Pro XL en 1.399 euros, cien euros más que sus equivalentes en 2025 en los tres casos. Además, las versiones de 256 GB del Pro y del Pro XL se quedan en 12 GB de RAM, cuatro menos que la generación anterior, pese a la subida de precio. Google defiende que las optimizaciones de software y el nuevo chip Tensor G6 compensan el recorte.
El vicepresidente de Dispositivos de Google, Shakil Barkat, había anticipado el encarecimiento citando datos de Morgan Stanley: el precio del gigabyte de RAM para fabricantes pasó de 2,80 dólares en 2025 a unos 12 dólares en la actualidad. Como ajuste adicional, la suscripción gratuita a Google AI Pro se reduce de doce a seis meses.
En el terreno técnico, los Pro estrenan sensor principal de 50 MP, gran angular y teleobjetivo de 48 MP con zoom óptico de cinco aumentos, cámara frontal de 42 MP y grabación en 8K. Incorporan además la función HiLight, un sistema de LEDs en el módulo trasero que indica el estado de Gemini y vuelve a habilitar notificaciones luminosas para contactos. La nueva herramienta Visión Nocturna Instantánea acelera la captura nocturna hasta 4,5 veces.
El Pixel Watch 5, que sí se venderá en España por 419 euros, añade medición de presión arterial y estimación de resistencia a la insulina, integrados en el panel Health Guardian. El Pixel Tag costará unos 30 euros y saldrá a la venta el 11 de noviembre.
