Un estudio del Desert Research Institute publicado en Proceedings of the National Academy of Science reconstruye, a partir de isótopos de plomo atrapados en tres núcleos de hielo ártico de los últimos 2.500 años, el mapa de contaminación atmosférica por plomo en Europa entre el 500 a.C. y el 600 d.C. Los registros muestran que durante los dos siglos de apogeo del Imperio Romano se liberaron a la atmósfera más de 500 kilotones de plomo, una cifra 40 veces superior al pico de contaminación registrado en los años setenta del siglo XX. La fuente principal fue la minería de plata: para extraer una onza de plata útil, los mineros fundían galena y liberaban miles de onzas de plomo al entorno. Los investigadores calculan que esos niveles de exposición habrían reducido entre 2 y 3 puntos el cociente intelectual medio de la población europea, con efectos neurológicos, de infertilidad y de salud que se sumaron a los de una civilización que, pese a su legado monumental, funcionó sobre una atmósfera altamente tóxica. El coautor Nathan Chellman recuerda que, aplicado a toda la población, ese descenso representa un impacto demográfico de gran magnitud, lo que añade un matiz inesperado al mito de la eficiencia romana.
