China ha conquistado silenciosamente el mercado europeo del automóvil eléctrico mediante tres oleadas: compras de marcas históricas (Volvo, MG, Lotus), invasión con tecnología propia (BYD, NIO, Xpeng) y alianzas industriales dentro de la UE (Leapmotor-Stellantis, Ebro-Chery). Con una cuota del 9,5% en Europa y el 26,9% del eléctrico en España, el flujo tecnológico se ha invertido: ahora Europa necesita las baterías chinas.
