La industria del bienestar comercializa bajo la etiqueta de 'nootrópicos' una amplia gama de productos, desde cafeína y melatonina hasta ginkgo y ashwagandha, con la promesa de mejorar la concentración, la memoria o la relajación. Sin embargo, la doctora Gloria Lugo Rodríguez, experta en endocrinología y nutrición, advierte que no existe una definición científica rigurosa para esta categoría, ya que el término se utiliza en el mercado de forma mucho más amplia que en la literatura científica. Esta brecha entre el marketing y la evidencia real genera confusión, ya que bajo el mismo nombre se incluyen compuestos con finalidades distintas, como aumentar la alerta diurna o favorecer el descanso.
Según la especialista, la evidencia científica sobre los nootrópicos es inconsistente. En el caso de la melatonina, sus beneficios son modestos y dependen del momento de la administración, mejorando principalmente el ritmo circadiano. Por otro lado, el magnesio y la valeriana muestran resultados mixtos: algunos estudios mejoran la percepción subjetiva del sueño, pero no demuestran mejoras en parámetros objetivos. La doctora Lugo Rodríguez insta a la cautela, destacando que el consumo incontrolado puede provocar riesgos para la salud, como aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial elevada, palpitaciones y arritmias en personas vulnerables. Además, advierte sobre el riesgo de irritabilidad, ansiedad y posibles interacciones farmacológicas con otros medicamentos sedantes o estimulantes.
